QUE NO TE VEAN VENIR 🎱

That's how you're gonna beat'em, Butch. They keep underestimating you.

― Butch Coolidge (to himself), Pulp Fiction

Si desde pequeñitos hemos querido ser siempre el bueno de la película, es porque hemos visto, que el bueno era el que ganaba al final, se quedaba con el botín y con el amor de la chica. O sea, queríamos ser el bueno, porque era el bueno el que ganaba. ¿Y si nos hubiesen enseñado otra versión en la que era el malo el que ganaba y el que se quedaba con la chica? Entonces, todos habríamos querido ser el malo. Más simple no puede ser, los niños son esponjas que absorben lo que ven y lo que oyen, y así lo reproducen. Después crecemos, y nos damos cuenta que la película no es como nos la han contado.


Una de las grandes mentiras del cine, es hacernos creer que el bueno siempre gana, cuando esto no es así. Y todo, porque la película ha de terminar bien y hay que hacer justicia ¿verdad? Pues que sepas, que no hay mayor máscara legal, que querer “hacer justicia” para introducir injusticias en las leyes. Cuando se empiezan a dictar leyes que separan a la población por raza, sexo o religión, puedes estar seguro que estamos a las puertas del fascismo, donde dentro de una misma población hay dos bandos: los buenos y los malos. Y cuando los malos son malos por lo que son, y no por lo que han hecho, el fascismo ya está instaurado.


Una de las razones por las que he dejado de ver TV, aparte de por la malísima calidad de contenidos, ha sido precisamente para evitar que todos los días, gota a gota, se deposite mierda en la base de mi cerebro. Aun así, creo que es inevitable porque las rrss también están empapadas de mierda ideológica, y lo están hasta las trancas, pero trato de limitar mi participación al máximo. No quiero ser partícipe de este circo, aunque me lo impongan, paso… Soy más feliz desde que he tomado esta decisión. Ni el cine, ni la literatura, ni las series, se salvan del lavado de cerebro, y ya va siendo hora de decir algo nuevo.

Lo mejor que puedes hacer como hombre hoy en día, es que no te vean venir. No te anuncies ni declares lo que piensas, a menos que quieran entrar en tu libertad de pensamiento o de acción, porque ahí nadie tiene derecho a entrar más que tú mismo. En cualquier caso, que no sepan lo que llevas dentro: no digas ni que sí, ni que no, obvia cualquier mensaje que no te convenga y ten siempre muy presente tus intereses, pero ten siempre más a mano el no, porque suele ser más claro y quita cualquier ambigüedad. Recuerda que siempre te podrán echar en cara que el silencio es cómplice, y si sabes bien lo que te conviene, hoy en día ganarás más con el no, que con el sí. En nombre de la justicia, se pueden cometer muchas injusticias, y esas injusticias te afectan. Porque si eres hombre, todas las miradas van a ir directas a ti en primer lugar: no tengas ninguna duda respecto a esto, porque eres el malo de origen, no por lo que hayas podido hacer o no hacer, sino por lo que eres.


Es por ello a que te invito formalmente, a que vivas tu vida según tu propio código, obviando cualquier tipo de lavado de cerebro: sé que es difícil, pero es la única forma que conozco de seguir siendo libre. Aprende cuando veas algo que te convenga y asimílalo, pero no te tragues las píldoras de colores extremos que te dicen lo que eres y a qué bando perteneces. Mantén una máscara social correcta, que te permita desenvolverte y mantener tus derechos, pero siempre vela primero por tus intereses, en todo momento sin hacerle daño a nadie. 

Como verás, no te estoy animando a salir a la calle con pancartas, no te animo a manifestarte ni a agruparte, no te animo a que te quejes, ni a que reclames. No te animo a que luches por ninguna causa noble, ni a que te pongas una camiseta con un lema. Tampoco te animo a que lleves una vida pública, en la que todos sepan lo que piensas… no, nada de eso. Tenemos que ser más inteligentes, y cuanto más desapercibidos pasemos, mejor. Porque los radares de la censura se van a poner cada vez más agresivos, hasta el punto de pretender regular por ley la vida privada de las personas. Esto, está pasando ya.


Y me temo que gobierne quien gobierne, en esta parte de burbuja occidental en la que nos ha correspondido vivir, no va a deshacerse del mensaje andrófobo y misántropo, en el que los animales domésticos y de granja, terminarán teniendo más derechos civiles que los de un varón blanco heterosexual. Está claro que entre el bueno y el malo, mejor no ser ninguno de los dos. Recuerda: que no te vean venir.

Somos antihéroes en un mundo que ha dejado de creer en los hombres buenos.

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