LIGAR Y AMAR YA SON DESOBEDECER AL SISTEMA 💘

My job: I'm gonna go back in time to Nazi Germany and kill Hitler once and for all.

— Kung Fury


De las ganas que tenía de estar junto a ella, salí corriendo nada más verla. Ni si quiera lo pensé, porque no sabía ni si quiera en ese momento lo que era el orgullo, o el aplomo o la paciencia. No me guardé nada, y cuando me faltaban pocos metros para alcanzarla, de una forma bastante parodiable, me caí al suelo porque me tropecé vete tú a saber con qué, y la caja de bombones que llevaba en la mano… simplemente salió volando. Ella se quedó flipando y con una risa que no pudo disimular, me ayudó a levantarme. Ese día nos dimos el primer el beso.

EL PRIMER BESO, EN PELIGRO DE EXTINCIÓN


No es una película, aunque bien podría ser una escena bastante propensa a caer en alguna comedia romántica. Fue tal cual ocurrió. Era joven todavía, pero ya tenía sangre en las venas.


Hacía tiempo que no pensaba en ello, mucho… porque a veces entre toda la mierda que nos rodea, se me olvida que no todo es, ni fue, ni será como nos han impuesto a creer.

Pues desde ese momento, llamémosle “estelar” al momento presente, ha llovido ya bastante hasta tal punto, que incluso hasta a mí, uno de los dos protagonistas de aquella escena a la que solamente le faltaba música de fondo y cámara lenta, se me hace casi ciencia-ficción.

QUIEREN QUITARNOS LA LIBERTAD DE... ¿AMAR?


¿Hoy? Ni de coña (y no por no querer), pero tratar de recrear algo parecido, o que me pase algo así, bien sería más un pasaje de alguna de mis novelas, ni eso… porque mi estilo es bastante más realista, que una situación probable.


Muchas veces me pregunto qué hubiera sido de mí, si me hubiera dejado llevar por un patrón de vida estandarizado. No te lo negaré, es algo que de vez en cuando me ronda por esta cabeza loca que tengo, a pesar de que por el momento los viajes en el tiempo, todavía no se hayan adaptado a la realidad en nuestra época. Y es que, a pesar de no vivir según la típica foto familiar, siempre he sido un hombre bastante reglado y cumplidor. Sí, precisamente de aquellos que no se saltan las normas. Así hasta ahora.

EL CAMINO INEVITABLE DEL DESGASTE


Pero conforme avanza el tiempo, también me he dado cuenta de que, en el cumplimiento normativo, no se encuentra más premio que la mera convivencia, y que, si eliges formar parte del pasto, tarde o temprano vas a ser devorado, consumido, exprimido, desgastado… o todo a la vez.


Ahora es cuando viene el listo, que se cree el rey de los depredadores. Bueno, en un ecosistema en los que todos optan por el rol de depredador, el que menos fuerza tenga, terminará siendo el pasto. Así que los listos… parece que no lo son tanto.

Y no me refiero al ciclo natural de la vida, en el que la edad, el desgaste, la enfermedad o el envejecimiento, van tomando el lugar que les corresponde; sino al desgaste literal de ser exprimido hasta más no poder, por un sistema que nos fuerza a darlo todo, para llegar al punto de equilibrio, sin que ello nos suponga un beneficio ni mucho equivalente, a la aportación que estamos dándole. También solemos creer que nos merecemos más, eso creo que forma parte del genoma de Occidente.

He llegado a la simple conclusión, de que sentir cómo he sentido siempre, expresarme como me he expresado siempre, querer como he querido siempre y hacerlo, además sin ningún tipo de disimulo, ignorando cualquier coacción o normativa impuesta, por aquellos que mientras gobiernan, tratan de meterse en nuestra vida privada, empezando por la cama y la entrepierna, es la mejor forma de rebeldía, insumisión y desobediencia que cualquiera de nosotros puede poner en práctica.

SÍ, HAS OÍDO BIEN: HABLO DE INSUMISIÓN 


Y no hablo de una rebeldía adolescente, debida un calentón de la edad. Hablo de comportarnos de la misma manera, en la que entendemos o hemos entendido siempre, anterior a esta dictadura, que en muchas ocasiones, nos va a suponer riesgo real. No solamente de cara a quien tengamos delante, sino a toda una opinión pública, gobernada por pastores buenistas, dictadores de lo políticamente correcto, siempre dispuestos a señalar cómo inquisidores, cualquier atisbo de acercamiento de un hombre hacía una mujer, que se deba puramente a la atracción.


Una vez más y de forma abierta y frontal, afirmo de forma unívoca, directa y explícita, que no me someto ni me someteré bajo ningún concepto a la normativa, o la regulación de la dictadura feminista y del género. Por si quedaba alguna duda.

Soy bien consciente de la edad que tengo, y de que nunca volveré a tener 20 años… ni siquiera creo que sea capaz de recuperarlos mentalmente, y mucho menos en cuanto a vigor o energía. Pero tengo muy claro, que tanto si soy feliz o infeliz, no va a ser desde luego por dejar entrar en mi vida, elementos ajenos y artificiales, que me dicen cómo debo pensar, sentir, expresarme, amar y follar.

SI DEJAS PASO AL MIEDO, ESTE TOMARA EL PODER


Veo a mi alrededor, como hombres que viven en la escasez más absoluta, teniendo en teoría más medios y recursos que yo, por tener relaciones establecidas, han sido doblegados por una dictadura invisible, que se ha metido a través del miedo en sus relaciones.


Y el miedo no es otra cosa, que un elemento de poder y control. Cualquier doctrina, ideología, legislación, normativa o parentesco, que utilice el miedo como herramienta, no es más un sistema más basado en la dominación. Y yo por ahí no paso.

Me haría “gracia” convertirme en un preso político real, debido a mí rechazo frontal a la dictadura feminista y del género. Pero al paso que vamos y con una censura más agresiva día a día, y que jamás hubiera pensado que pudiera darse de una forma tan real y cercana, no me extrañaría que cualquier día se nos terminara persiguiendo.

TU ESPACIO, TU VIDA ¡TU LIBERTAD!


Por el mero hecho de expresar nuestro deseo, con el ánimo de convertirlo en una experiencia, más allá de la mera intención de halago. Más cuando según quién te oiga ese halago, depende en mucho de cómo lo reciba, para definir una frontera imaginaria entre un cumplido y el mero acoso.


Porque pensando un poco ¿De qué me sirve quejarme del sistema si dejo que esta dictadura me afecte en el día a día para no buscarme problemas? ¿De qué me sirve reclamar, cuándo tengo en mi propio ser individual la respuesta a esta opresión social, legal y política? Al final es solamente una decisión que depende de mí. Reclamar leyes, que me den más libertad, no es más que reconocer el poder de un sistema, cuando mi libertad solamente me pertenece a mí.

Somos antihéroes en un mundo que ha dejado de creer en los hombres buenos.

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