ESTAMOS REGALANDO INFORMACIÓN 🎤

They scare us all with threats of war
So we forget just how bad things are
You taste the fear when you're all alone
They gonna get'cha when you're on your own

― David Hasselhoff, Open Your Eyes - original Lords of the New Church


No nos damos cuenta, pero somos generosos y transparentes. Sí, tú también, aunque nunca marques la casilla de publicidad y rechaces las cookies… Wow ¡qué malote! Y cada vez lo somos más. Tan generosos, que la privacidad no es más que una ilusión. Lo malo, es que no somos generosos con los nuestros, o sea, con los seres humanos que nos rodean, sino que a quienes le regalamos todo, es a las plataformas con la que nos relacionamos.

LA PRIVACIDAD ES UNA ILUSIÓN


No sé tú, pero creo que ya en lo que me queda de vida, puedo decirle adiós a la intimidad, aunque no me conozca nadie. Y probablemente, así como yo uno o dos millones de individuos contestatarios, cortados todos por el mismo patrón.


Como lo oyes. Y no soy absolutamente nadie, pero entre Facebook, Twitter, Instagram, Blogger, Google, Amazon, Netflix, Banca online, Hacienda y Vodafone (y no necesariamente en este orden) estoy pillado por todas partes. Y tendré más logins o sesiones de las que no me acuerdo ahora mismo, o que en la puta vida te voy a decir… ¡seguro! Y me las doy de… ¿de qué? Por si algún día me jacto de no estar pillado por el sistema, le haces una captura a este párrafo y me lo plantas en la cara, con meme y todo ¡Que no se me olviden Tinder o Adopta un Tío! que no todo es lucha ¿o también?

Hasta yo mismo me canso de regalarle información al sistema. No gano nada. Cada vez que abro la boca en rrss o aquí, me destapo. Digo lo que pienso y regalo información. Es más, tengo que proponerme el NO hacerlo. Luchando por una libertad que parece no tener premio, no hago más que arañar pellizcos de escasa gloria personal, para generar un impacto, que a veces me parece casi invisible. Rodeado de tanta progresía con la que no comulgo, y viendo cómo el entorno ha entrado en deriva sin retroceso, las herramientas que da el propio sistema para que nos expresemos, están viciadas y corruptas. No son neutrales, pero eso ya lo sabías ¿verdad?

CADA VEZ QUE TE EXPRESAS REGALAS INFORMACIÓN


Y es que pasa algo que es obvio… sí, otra perogrullada marca de la casa: si el sistema que nos contiene por definición, nos da herramientas de expresión, estas herramientas no pueden salirse de los límites del propio sistema. Por lo que realmente, la única libertad de expresión que disponemos, no es tal, porque se ajusta a las directrices el sistema que la contiene.


Y sí ya dentro de las plataformas y redes sociales en las que nos podemos expresar, nos parece que la libertad está restringida, no solamente no podremos expresarnos en libertad, sino que además, estaremos alimentando al sistema: dándole nuestra información personal, nuestras opiniones, nuestras ideas y nuestras relaciones, bajo los parámetros que condicionan estas herramientas.

¿Te das cuenta que el acceso a las redes sociales siempre es gratuito? Te digo gratuito, porque entendemos como “gratis” todo lo que no nos cuesta dinero. Porque realmente no se nos está cobrando en dinero, pero… se nos pide información, se los piden datos personales, a sabiendas de que en breve una vez ya tengamos una cuenta, empezaremos a publicar contenido. Y eso es lo que realmente tiene valor. Parece que la información es gratis, porque es accesible y no cuesta nada recibirla o emitirla, pero a la vez estamos pagando, aportando nuestro contenido, que por barato que parezca es contenido y es capital.

EL VERDADERO VALOR DE TU EXPRESIÓN


Creemos que nuestros pensamientos importan demasiado, porque al menos a nosotros sí que nos importan nuestras ideas ¿verdad?


Pero para lo único que realmente importan, es para que podamos ser agrupados en nichos de consumo, y que los propietarios de las plataformas sepan exactamente, qué nos pueden vender y qué no. Y conforme nos agrupan, van ajustando nuestros perfiles y creando clases de individuos más o menos homogéneos, a los que se les puede ofrecer el mismo ´tipo de contenido. De forma predecible, iremos aportando un feedback de interés, afinidad o compra, del que ni siquiera somos conscientes.

Estamos pillados por todas partes. Por muy revolucionarios disidentes que nos creamos. Porque mientras sigamos utilizando las herramientas del sistema no tendremos libertad y me refiero a una verdadera libertad. Pero espera, no salgas corriendo a tirarte por un precipicio, o a escrachar el domicilio ya algún presidente de alguna multinacional, porque ambas cosas no conducen a ningún lado. Tienes alternativas y además son todas gratis qué te parece otra cosa es que realmente quieras ser libre de verdad. Puedes hacer lo siguiente:

La primera y la más sabía de todas, es reservarte tu puta opinión y tus ideas para ti mismo. Actuar solamente, en base a tu conveniencia e intereses sin pronunciarte nunca acerca de tus preferencias, tus ideas políticas, o cualquier tipo de contenido que pueda generar mercado de interés.

UNA DESCONEXIÓN REAL


¿Te ves capaz de hacer esto? pregunto. Aun así, aunque hagas uso de las redes sociales, se podrán medir y cuantificar tus afinidades, por las páginas o perfiles que visites, o sea que: públicamente no serás fácilmente identificable, pero por debajo cada plataforma, conocerá a tus preferencias.


Otra manera, sería como la anterior, pero quedándote para ti, tus pensamientos, tus ideas y tus opiniones, y… dar de baja todos tus perfiles de redes sociales. Aquí dejarías de regalar información, pero según tus hábitos de consumo o cualquier compra online que hagas, o visita web, seguirás dando información. No ya tanto en base a tus ideas u opiniones, sí en cambio, de tus hábitos de consumo. Vamos, que de igual manera los proveedores de servicios seguirán conociendo, hasta el tipo de porno que te gusta. Porque claro, cuando consumes porno crees que estás solo, pero no… no lo estás.

La última y la más improbable, porque no creo que te apetezca hacerla, o ni siquiera te atrevas a aceptar la idea… sería desconectarte absolutamente de todo, e irte a vivir a una cueva como un ermitaño. Quien dice una cueva, dice donde no lleguen el Wifi o los cajeros. Libre vas a ser libre, hasta que venga alguien y te quiera echar de allí, porque seguro que la cueva está en un terreno que es de alguien. Pocos parajes vírgenes, quedan ya en la faz de la tierra (si es que queda alguno), pero al menos durante un tiempo, vas a estar realmente desconectado. Sé que esto no lo vas a hacer, probablemente yo tampoco, porque nos quejamos mucho, pero en el sistema dentro de lo malo, tenemos mínimamente garantizada la supervivencia. Probablemente le demos más peso a esta supervivencia, que a nuestra propia libertad.

PROS Y CONTRAS DE LA VERDADERA LIBERTAD


Aquí es justo donde quería llegar: podemos pensar en problemas de libertad, cuándo tenemos la supervivencia garantizada, o con alta probabilidad de tener unos niveles mínimos aceptables de supervivencia. ¿Te imaginas que realmente tuviésemos que pelear para sobrevivir y cazar para comer? Desde luego si estás leyendo esto, dudo que alguna vez hayas pasado alguna hambruna.


No existe forma alguna de ser libre del sistema cuando estás dentro del sistema ¿Quieres ser libre realmente? Entonces tengo que preguntarte ¿a qué estás dispuesto a renunciar? y ¿hasta qué punto? y entonces no sé por qué me da que los contras, empezarán a superar a los pros ¿me equivoco? 

Pues hasta que no demos ese paso, no dejaremos de ser unos eternos adolescentes qué reivindican cosas que creen justas, mientras siguen viviendo en casa de sus padres donde no les falta de nada. Porque para luchar realmente por algo que merezca la pena, hay que estar muy al límite. Y no me refiero a un límite social, si no al límite vital. Mientras tanto, seguiremos teniendo problemas de primer mundo.

Somos antihéroes en un mundo que ha dejado de creer en los hombres buenos.

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