BREAKING THE RULES: 8 CLAVES QUE DE VERDAD FUNCIONAN 🎱

Right now, what I need, is for you to climb down out of my ass. Can you do that? Will you do that for me honey? Will you please, just once, get off my ass? You know? I’d appreciate it. I really would.

― Walter White, Breaking Bad

What good is being an outlaw when you have responsibilities?

― Jesse Pinkman, Breaking Bad

Esta es una buena pregunta, como dice Jesse ¿qué sentido tiene ser un criminal cuando se tienen responsabilidades? Se supone que las normas y las leyes, están para proteger a las personas ¿verdad? Y cuando uno deja de cumplirlas, o transgrede las leyes, directa o indirectamente está afectando a otras personas… se supone. Respetar la ley y cumplir las normas, no debería ser en ningún caso motivo de debate, porque son lo que en teoría nos ponen a todos al mismo nivel.


Se supone que todos somos iguales ante la ley. Pero eso de que todos somos iguales ante la ley, es precisamente un principio Constitucional, del cual derivan el resto de las normas y las leyes. Estoy suponiendo demasiado, porque conforme pasa el tiempo, cada vez me voy creyendo menos estos axiomas. Y no es algo gratuito ni rebelde, hace ya mucho tiempo que pasé la adolescencia. Todos tenemos tan bien aprendiditos estos axiomas desde siempre, que también se suponen, están creados para que podamos vivir en una sociedad justa, y nunca los cuestionamos. Están en la base, y por estar ahí nadie los cuestiona.

Alguien que haya vivido toda su vida al margen de la ley, o que esté acostumbrado a romper las normas, estoy seguro al 100%, que sabe mejor que cualquiera de nosotros, que todo se trata de un simple y mero control de la población. No te estoy animando a atracar bancos, pero solo quiero que seas consciente de que dentro de las propias leyes, existen exenciones, ventajas y desigualdades, que hacen verdad aquello de quien hace la ley, hace la trampa. Y finalmente el que tiene estatus, o se encuentra en las capas más altas de poder, en las instituciones, lobbies o grupos de presión, todo esto se la sopla. No hace falta ser conspiranoico para darse cuenta de esto.


Aunque ninguno de los que se creen inmortales lo son y se les puede pillar, no jugamos en igualdad en de condiciones. Cuando se mueven intereses que están por encima de tu salario, poco podemos decir o influir aquellos que somos promedio. Se supone que el volumen en masa, es algo que debería darnos fuerza, pero el ser humano en masa, se comporta de forma gregaria. Con esto quiero decir, que es mucho más fácil manipular a 1 millón que a uno solo; por eso nuestra verdadera fuerza de oposición y cambio, está en el individuo. Todo empieza por uno mismo, ya que eres tú quien decide, el seguir las normas o romper las reglas.


Si bien no estoy en posición de recomendarte el romper las normas en plan comercial pop, porque esto no es un spot de mierda para la mujer de hoy, sí puedo darte algunas claves que por sí mismas, no constituyen violar ninguna normativa. En cambio, puedes estar seguro que más allá de un comportamiento que te diferencie, lo que puedes ganar llevando a rajatabla estas 8 normas no escritas en ningún código legal, aparte de cubrirte las espaldas, te va a evitar quebraderos de cabeza presentes y futuros.

1. APRENDER A DECIR “NO”

La más difícil de todas si no estas acostumbrado, pero una vez que lo haces… te da cuenta ¡que no pasa nada! Ni se abre la tierra, ni salen los muertos de sus tumbas, ni cae un meteorito del cielo. ¿Cuántos problemas te hubieras evitado habiendo dicho que NO a tiempo? Tratan siempre de vendernos que no tenemos la ultima palabra ¿te suena? Bueno, si por ejemplo estuviésemos hablando de sexo, siempre consentido, se supone que… bueno, ellas pueden dar el SI, pero tú también puedes dar el NO. Aprender a dar un NO a tiempo, te poder dar ventaja. Puedes perder oportunidades, pero ya le estás diciendo al mercado que tu tiempo y tus servicios no son gratuitos, que eres selectivo y si alguien quiere algo de ti, no te vale con la primera que venga y que te vea como un hombre-ganga.

Cada uno tiene el poder que tiene, y nosotros como hombres, no estamos acostumbrados a utilizar el nuestro. ¿O es que acaso tienes que decir siempre que SÍ? ¿Se da por hecho quizás como norma social que tú nunca das un NO por respuesta? Si te comportas como un mendigo, te tratarán como a un mendigo. Si estamos hablando de tu disponibilidad en cuanto a tu tiempo, esta es la llave de tu libertad. Hay tantas, tantas cosas que se da por hecho que deberíamos hacer ¿verdad? Te darás cuenta que calibrando un poco más, en cuanto empieces a decir que NO a todo lo que se da por hecho, que vas a hacer sin tener la obligación de hacerlo, vas a ganar en salud y sobre todo en tiempo. Tiempo para ti.


2. MANEJAR LOS SILENCIOS

Otra herramienta tan poderosa y gratuita como el silencio, no la vas a encontrar jamás. Porque aparte de que el que no te vean venir es algo que siempre te va a dar ventaja, si solamente tú sabes lo que tienes en mente, no respondes bajo impulso o inmediatamente, si no te abres las tripas y las echas por la boca, no van a tener por donde pillarte. Y sin estar tanto a la defensiva, el hablar lo justo y necesario, y solo cuando hace falta, es algo que siempre va a hacer tu posición más sólida en cualquier discusión o negociación. Si dices algo, que sea algo que realmente merezca la pena. Pon en valor lo que llevas dentro y no lo regales. Y si puedes ser el último en hacerlo, mejor.

Esto te va a servir tanto en el trabajo, como en la pareja, como en tus relaciones sociales. De hecho, alguien inteligente, espera siempre a que hablen los demás antes de abrir la boca. Y si de lo que estamos hablando es de tu pareja, ya no es solo lo que dices, sino cómo lo dices; mejor ser una roca que una maruja. No pretendo que nos adueñemos del monopolio del lenguaje, la mejor batalla no es la que se gana con argumentos, sino la que no es necesario llevar a cabo. Por lo menos, no la empieces tú, ni mucho menos la alimentes. Te lo querrán sacar de mil maneras: somos dueños de lo que callamos y esclavos de lo que decimos.

3. SUSTITUIR EL ORGULLO LA INTELIGENCIA

Esta es de las que duelen, porque si puede suponer una verdadera renuncia. Y te hablo de una renuncia a tu imagen por lo que puedan pensar de ti. Si esto tiene algo de peso para ti, lo vas a pasar mal… un tiempo, pero todo es ponerse. Si has aprendido ya a decir NO, y a manejar los silencios, vas bien encaminado. Ni de la vergüenza, ni del orgullo se come; y nosotros como hombres, en más de una ocasión nos movemos solo por orgullo y por competencia. No confundas orgullo con dignidad, ojo. Antes de tomar una decisión, y antes de emprender una batalla perdida, visualiza siempre las consecuencias. Imagina que es lo que va a pasar en base a la información que dispongas.

Mírate a ti mismo y dime ¿qué te importa más? ¿el camino o los resultados? Si me sigues diciendo que los dos, porque pretendes seguir algún tipo de código de honor, déjame decirte que por honor han muerto muchos y ahí se han quedado en su pedestal. Piensa cuántas cosas has podido llegar a hacer por apariencia, que te han robado verdadero tiempo, que podías haber empleado para hacer algo para ti y que te hubiera alimentado más. Piensa, cuántas oportunidades has podido perder, por haber tomado una decisión rápida y sin pensar, o por no haber querido mancharte las manos.


4. ACTUAR CON APLOMO

Tranquilidad ante todo. Si todo se derrumba a tu alrededor, lo va a hacer igual te pongas nervioso o no. El autocontrol es lo que realmente nos distingue y nos diferencia, como personas aptas para tomar decisiones y ejecutarlas. Actúa con seguridad, verticalmente y sin prisas: sin esperar clase alguna de feedback. ¿Hasta dónde debemos dejarnos afectar? ¿Quiere decir so que no nos debe importar nada? La sensibilidad y las emociones, están excesivamente sobrevaloradas, y no precisamente porque sean algo que nos beneficie. Más bien todo lo contrario: son la puerta de entrada a nuestros putos flacos. Así que tenlas bajo control, si no es el caso, mejor no actuar.

En base a los que ya hayas vivido, sabes o serás capaz de predecir cuándo tus emociones pueden saltar. Y dejarte llevar por las emociones, es algo que nos sale caro, al menos en cuanto a desgaste personal. Es por eso por lo que es importante, que aprendas a nunca dejarte llevar. Es cansado, no te voy a mentir. Pero es que nadie te lo va a poner fácil, cuando comprueben que les funciona tentarte y sacarte de tus casillas, o ponerte nervioso. ¿Entras siempre al trapo? Entonces vamos mal. Si ven que eres reactivo, se aprovecharán de ello.

5. CONFIAR EN TU INSTINTO

No te hablo de la conciencia ¿sabes acaso de lo que te hablo? La vocecita de Pepito Grillo no funciona de la misma forma que la amígdala que se encuentra en la base de tu cerebro, porque esta NUNCA se equivoca. La conciencia puede educarse y acomodarse, pero tu sistema límbico cumple siempre su función te guste o no, quieras o no lo quieras: está ahí. Y es de ahí donde surgen de forma genuina la sorpresa, el miedo, la angustia, el afecto, el cariño, la alegría o la excitación. Mientras que la conciencia es algo que nos enseñan en un nivel intelectual, la amígdala nos da respuestas en base a experiencias vividas, haciendo que asociemos estímulo a respuesta.

No debemos despreciar ese margen irracional que nos alerta y nos avisa, aunque en una sociedad como la actual, en la que se penaliza, se persigue y se pretende erradicar cualquier signo o indicio de lo instintivo, con el único fin de someternos, es complicado poder expresarlo de forma natural o espontánea. Atiéndelo, pero déjalo para ti: considéralo una herramienta de supervivencia que solamente tú eres capaz de entender y percibir.


No queda otro remedio que encontrar el equilibrio, entre lo que a ti te pueda afectar dentro de tu espacio individual, y lo que has de proyectar al medio. Y a menos que te encuentres absolutamente solo, en un medio natural sin otros humanos alrededor, cosa que a día de hoy es poco probable al vivir en sociedad, el comportamiento basado en las reacciones instintivas, solamente nos puede traer problemas. Sobre todo a nosotros, eso ya lo sabes. Esto no quiere decir, que no debamos guiarnos por el único ancla real, que nos ata al mundo, fuera de esquemas artificiales, concebidos para la convivencia y el control de la población.

Es más, debemos utilizarlo si queremos tener alguna posibilidad de supervivencia, pero teniendo en cuenta que nuestro comportamiento ha de ser traducido dentro de un contexto social, que a menos que vivas en una isla desierta, es insalvable. Si permites al sistema y a las normas, acceder a tu voluntad para anular tu instinto, podrán hacer lo que quieran contigo. En la base de tu cerebro hay una amígdala del tamaño de una almendra, que tiene mucho más poder, del que nos hayan querido contar los libros de texto.


6. NO PIDAS PERDÓN SI NO HAS HECHO NADA

Una simple norma de educación, para dirigirte a cualquiera utilizando la excusa más básica que existe, hace que la comunicación se vuelva como un padrenuestro. ¿Sabes aquello de excusatio non petita acusatio manifiesta? Más allá de la norma social aceptada, o la batalla que se está llevando en Occidente contra la testosterona, te invito a que dejes de pedir perdón, por el mero hecho de estar vivo, por el simple hecho de tener deseos y necesidades y como norma de educación, si no has hecho absolutamente nada, que pueda haber comprometido la integridad o la paz individual de alguien. 

Estoy apuntando también al hecho, de que se nos tache de privilegiados cuando esto no es así. Y porque un dogma perseguidor e impuesto, pretenda obligarnos a doblegar nuestro lenguaje, nuestros pensamientos y nuestros actos, por el simple hecho de ser hombres, jamás debe ser asumido o integrado en nuestra vida cotidiana. Si no has hecho nada malo a alguien, no tienes que pedir ningún tipo de perdón. Ni tú representas a otros hombres pasados, presentes o futuros, ni yo tampoco: somos individuos y ahí radica nuestra libertad.

7. NUNCA FIRMES ALGO QUE TE COMPROMETA

Salvando siempre tus compromisos necesarios: tu trabajo y tus suministros, básicamente porque realmente los necesitas. Pero más allá de ahí, dime ¿para que es necesario que te comprometas de aquí a un futuro, en el que como todo ser viviente, tienes un margen de maniobra en el que hay tantas cosas que no dependen de ti? La nueva forma de esclavitud es el contrato, cuando no existe una igualdad de condiciones entre las partes. Hay cosas que le competen a tu libre voluntad, a tus sentimientos, afectos y relaciones; y otras muy diferentes, que le competen a tu economía, a tu trabajo y a tu vivienda.

Eres tú el que ha de poner siempre los límites, y no dar por hecho que tu afecto y tu economía deban de estar unidos, y si alguien pretende que así sea, que te explique por qué, y qué sales ganando con ello, Lo que pueda parecer práctico en un principio, puede ser un suplicio del que no te puedas liberar limpiamente después. Un nudo debe poder hacerse y deshacerse, y si las condiciones para atarlo, hacen que desatarlo después no sea posible, es que no debes asumirlo.


8. SIEMPRE, SIEMPRE, SIEMPRE MIRA POR TUS INTERESES

Pregúntate siempre antes de tomar una decisión ¿qué gano yo con esto? Hazlo sin ningún tiempo de vergüenza o de complejo en cualquier ámbito. No eres una ONG y por tanto eso de la satisfacción por el deber cumplido, o el altruismo siempre has de observarlos con precaución. La última frontera siempre es tu voluntad, por eso nunca se ha de dar por hecho, que contribuirás, o aportarás gratuitamente. Si decides compartir, es tu decisión. Eres tú el que se pone precio.

En el billar, la bola 8 es la última bola que se ha de jugar. Si cae antes de tiempo, pierdes la partida. Has de mantenerla siempre en juego hasta el final, porque es la que te hace ganar o perder, por eso es la más importante.

Somos antihéroes en un mundo que ha dejado de creer en los hombres buenos.

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