LA EMPATÍA, LLAVE PARA DESMONTAR LA PROGRAMACIÓN🗝️

Externamente, uno puede tener un aspecto distinto al de otras personas, puede ser amarillo, moreno, negro, alto o bajo, ser una mujer o un hombre, pero internamente, en lo profundo somos similares, quizá con alguna variación, pero esa similitud es como un hilo que mantiene juntas las perlas de un collar.

― Jiddu Krishnamurti.


Cuando hace poco dijimos que salir de la Matrix, era en efecto salir de la Matrix y no otra cosa, lo decíamos con plena intención. Te hablábamos de las leyes de la física implícitas en el mundo material, que percibimos con nuestros limitados cinco sentidos. Y como ya bien sabes, hay mucha más realidad, una infinita realidad más allá de los tres ejes cartesianos.

Llamamos realidad a cualquier banda de frecuencia en la que podamos percibir, experimentar o manifestarnos… o no. Con esto quiero decir, que aunque haya bandas de frecuencia, en las que no podamos percibir, experimentar o manifestarnos, también existen y por ende son reales. Aquí es donde juega nuestro nivel de consciencia o percepción.

¿QUE ES LA MENTE?


La mente es el programa por encima de la percepción ordinaria, que nos sirve de vehículo en esta banda de frecuencia. Y a su vez, es la jaula que nos condiciona y encajona, a través de nuestra percepción y entendimiento, sobre lo que percibimos como real o no. Es a la vez instrumento vehicular y jaula para nuestra consciencia, como filtro de la realidad en la que participamos, y como barrera de las realidades que no percibimos en primera instancia.


Podemos decir que la mente, es también la interfaz de interacción de nuestra consciencia, con esta realidad. El entorno puede ser tan amplio o tan limitado, como los filtros o la ausencia de los mismos, que sean aplicados a la hora de experimentar o manifestarnos en ese entorno. Dos personas distintas en un mismo entorno, no lo percibirán igual y tampoco tendrán la misma capacidad de experimentar y de manifestarse en él, aunque estas dos personas lo compartan en lo que entendemos por la realidad espacio-tiempo.

Es por esto mismo, que no podemos fijar, ni debemos pretender fijar un patrón único de consciencia, o un único camino a seguir. Sin embargo, sí podemos contemplar otros caminos y otros patrones, que no sean el nuestro y que estén fuera de nuestra vocación o alcance, porque sabemos que existen, a pesar de no participar o manifestarnos en ellos directamente. Esta sería otra forma de expresar lo que realmente es el amor incondicional, entendido como empatía hacia todo lo que interpretamos como ajeno, nos afecte o no.

Si bien la mente es jaula y condicionante, la empatía es un amplificador de consciencia, ya que a través del entendimiento podemos hacer uso de ella, para ver y entender lo que pueden experimentar otros. Y a pesar de que este ejercicio es iniciado desde la mente, desde el entendimiento, nos puede abrir la puerta a otros planos de consciencia fuera de nosotros mismos.

LA EMPATÍA COMO AMPLIFICADOR DE CONSCIENCIA


Podríamos decir que la empatía, es una fuga o una puerta de atrás, al encajonamiento de la mente, empezando por uno mismo, contemplándonos a nosotros mismos desde fuera, y por tanto ayudándonos a percibir a los demás, en conjunto como un todo, en cada una de sus infinitas posibilidades. Y aunque la mente es un programa a romper, o mejor dicho, a superar, ofrece esta salida de sí misma a través de la empatía.


Los saltos de consciencia, se dan cuando somos capaces de vernos a nosotros mismos, fuera del plano ordinario mental, en el que nos encajona la percepción. Estos saltos de consciencia, no son otra cosa que un redescubrimiento de lo que somos en esencia, desaprendiendo el programa anterior, y aprendiendo desde la empatía de otras almas que como nosotros, también se están redescubriendo.

Podemos decir redescubrir, podemos decir aprender, o podemos decir contemplar para entendernos, porque cuando algo nos resuena, es porque encontramos en el otro, una parte de nosotros mismos que reacciona. Y aunque el camino del otro sea distinto al nuestro, compartimos un mismo origen primordial, siendo cada uno de nosotros los fractales de ese origen, en sus infinitas versiones.

Gracias a que compartimos ese origen primordial, podemos aprender unos de otros, a través de los solapes y coincidencias que encontramos en nuestras vocaciones, por muy distintas que éstas sean. La mente por sí sola, nos termina reduciendo siempre a un camino basado en la dualidad, o a conclusiones del tipo bueno y malo, positivo o negativo, luz y oscuridad. En cambio…

UNA EXPRESIÓN DEL ALMA


La empatía nos abre la puerta a la infinidad de los tonos de grises que se encuentran entre el blanco y el negro, lo que podemos identificar con el origen primordial, como conjunto de todas las frecuencias infinitamente altas e infinitamente bajas, liberándonos así de la polarización a la que nos reduce la dualidad, con el único objeto de generar un choque confrontado entre fuerzas opuestas, que se traduzca en alimento energético dentro de la Granja-Prisión.


También podemos entender la empatía como una forma de comunicación no hablada, algo que podemos compartir sin necesidad de ser iguales. Y si es más fácil aplicarla de nosotros hacia nuestros semejantes, también podemos emplearla por egoísta que parezca la idea, proyectándonos en los demás, en el entorno, en los animales y plantas, y en todo medio en el que tengamos capacidad de experiencia o manifestación.

Reduciéndolo de forma muy sencilla, es como ubicar nuestro yo en el otro, sin necesidad de ser el otro, o de compartir el sentir del otro. Es entender o tratar de entender lo que sucede, más allá de nosotros, de forma que teniendo una visión más completa, podamos percibir la totalidad desde cada uno de sus ángulos. Siendo consciente de esto, es fácil entender por qué nos educan y nos programan, para que no desarrollemos empatía entre nosotros.

LLAVE PARA DESMONTAR LA PROGRAMACIÓN


Si nos separan en este punto, en el que sabemos que somos semejantes pero no iguales, dejándonos guiar por programas mentales basados en la escasez y en la competencia, de forma que sea más difícil desarrollar empatía, es así como consiguen que no tengamos una comunicación directa con el alma, disociando mente, alma y cuerpo. Ya que una vez disociados, somos carne de programa.


Y una vez que estamos disociados, el programa mental va por un lado, el cuerpo sólo sirve como instrumento de satisfacción a sí mismo y medio de trabajo, y no le damos al alma un espacio de manifestación, porque el programa mental, deniega el acceso del alma a nuestra realidad, a través de la ceguera condicionada, sobre lo que entendemos como bueno o malo.

Sin embargo, cuando estos tres puntos están alineados, es cuando verdaderamente somos nosotros mismos: nuestra mente, cuerpo y alma expresan el poder de manifestación y por tanto, de creación de realidad, en el sentido en el que nosotros queremos crear.

Si la empatía es una de las expresiones del alma, como lo es la creatividad, los sin alma podrán emularla e imitarla, pero no la podrán experimentar ni manifestarla, al igual que tampoco pueden crear, por lo que no debemos demorar el aplicarla desde nosotros mismos hacia otros y al entorno, ya que si no lo hacemos nosotros, nadie más lo hará.

Muchos esperan la ayuda, pero la ayuda ya está aquí y somos nosotros.

Comentarios

  1. Anónimo21:04

    Creo que logré empatía con mi gato , y con unos perritos de la plaza a los que le llevo comida .....la experiencia es maravillosa

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