EL IMPLANTE REPTIL🦖

El cerebro reptiliano, también conocido como complejo R o complejo reptílico, es el que compartimos con otros mamíferos y reptiles. Se encarga principalmente de poner en marcha nuestras funciones más básicas y primitivas como por ejemplo, protegernos de posibles amenazas, defendernos y huir para asegurar nuestra propia supervivencia.

― Marissa Glover, Qué es el cerebro reptiliano: partes y funciones.


No hay experiencia en el mundo material sin cuerpo. No hay herramientas dentro de este avatar físico, que no tengan un origen, un sentido y una utilidad. Para unos es una carga, para otros un don, una esclavitud o un mero vehículo. Es difícil estar conforme siempre con lo que "nos ha tocado" pero dudo mucho que esto haya sido por azar.

EL AVATAR ES LA ÚNICA VÍA DE ENTRADA


Y si no ha sido una elección consciente, sí que quizás haya podido ser un sorteo bajo determinadas condiciones. Ante la pregunta de ¿vas a venir o no? Debimos decir en su momento algo así: Vale, voy pero ¿en qué condiciones? Si entramos por una puerta autorizada, o si bien nos colamos como fruto de un hackeo, eso ahora mismo es lo de menos. Lo que cuenta es que estamos aquí.


En esta realidad, hay cosas que dependen de nosotros y cosas que no. Y las que no, esas variables independientes de la ecuación multidimensional personalizada en grado 3, debimos elegirlas en algún momento, en el que sí teníamos ese margen de libertad. A toro pasado, ese momento nos queda bastante lejos, pero negarse a uno mismo, las limitaciones de esta banda de frecuencia en la que experimentamos, y que conocemos como 3D física, es no saber dónde se está.

Si el alma ha decidido darse un paseo por aquí, para realizar su misión de vida, anclada temporalmente a este dispositivo llamado cuerpo, a este avatar, renegar de ello no es más que un retraso, que nos separa de nuestra misión de vida, en la realidad que hemos decidido experimentar durante un tiempo limitado. Por más injusto, incómodo o desacoplado que nos parezca, con nuestra percepción actual.

Si lo que tienes delante, es un mundo que cansa, agobia y que aprieta, lo fácil es desechar cualquier otra posibilidad de amplitud en tu percepción, a la par de perder la consciencia, que una vez te empujó a dar el paso de manifestarte en esta realidad, cualesquiera las razones que fueran. No estaríamos aceptando las condiciones de densidad, que sabíamos de alguna manera, nos íbamos a encontrar. No es lo mismo saber que experimentar.

EL INSTINTO ENJAULADO POR LA RELIGIÓN


Si hay algo en lo que se han centrado y que tienen en común todas las religiones, en especial las que tienen sus ramificaciones en Occidente, es la penalización y el castigo del instinto. Básicamente consiste en negar la propia naturaleza del ser humano, que por un lado parece ser supuestamente impuesta, y por otro lado, se nos obliga o condiciona, a rechazarla.


De esta forma, nos transmiten la creencia de una contradicción continua, que nos obliga a actuar de forma antinatural, al chocar constantemente contra nosotros mismos, en una batalla dual vivida en primera persona, entre lo que somos por un lado, y como nos dicen que debemos ser por otro. Es una forma perversa, artificial y jerárquica, de hacernos dependientes de una guía arcontizada, de la cual depender a un nivel de conciencia.

¿Por qué todo esto? Si hagamos lo que hagamos por nosotros mismos según nuestro instinto… va a estar mal, si no lleva el patrón de un "visto bueno" que dignifique esta condición supuestamente imperfecta, siempre necesitaremos una guía que nos diga, lo que debemos hacer, cómo hacerlo y cómo sentirlo. Y no es que sea mejor o peor, nuestro instinto es la herramienta que tenemos para sobrevivir, es lo que tenemos y es nuestra condición. Punto.

Por eso cuando nos fuerzan a rechazarlo, nos fuerzan en paralelo a rechazarnos a nosotros mismos. Piensa por un momento, que si tantas religiones se han puesto de acuerdo en un punto concreto, es porque este resulta clave para la dominación de la consciencia. Ya que la primera trampa de la religión, siempre ha sido el hacerse necesaria. Y no hay mejor forma de conseguir esto, qué yendo hacia la misma línea de flotación, de nuestra naturaleza.

LA MENTE DEL PREDADOR


Y es aquí donde está la gracia del invento: porque los mismos que han diseñado la jerarquía opresora para enjaular la conciencia, son los mismos que han dotado a este avatar que llamamos cuerpo físico, de ese implante reptil que nosotros experimentamos como nuestro instinto. ¿Y sabes por qué? Porque lo que para ellos empezó siendo un experimento, para obtener un vehículo de experiencia en esta tercera dimensión, para el aprovechamiento energético, se les ha vuelto en contra al disponer de una genética, capaz de ser receptora del alma. Y el alma como ya sabemos, es un verso suelto imposible de controlar.


De ahí esa obcecación por reconducir, condicionar y manipular, todos los elementos de experiencia del alma, para forzar el libre albedrío y nuestra capacidad creadora, hasta límites enfermizos de adulteración. Pueden controlar el físico y la mente, pero no la esencia. Por eso todos los ataques al físico y al entorno, no son una contaminación arbitraria, que persigas solamente destruir el cuerpo, sino que son un ataque directo a todo aquello que pueda potenciar nuestra verdadera esencia, a través del medio natural y de un cuerpo sano.

De ahí que nos quieran concentrar en ciudades, para alejarnos del medio natural dónde se potencia lo que realmente somos, tratando de encapsular el alma en un entorno artificial, para incapacitarnos es lo más básico de la supervivencia. De igual forma que en una granja, qué a modo de explotación animal, concentra y priva del espacio y entorno natural, a sus animales, anulando su instinto, reduciéndolos a un mero factor productivo.

Conocen nuestra naturaleza, porque conocen la suya propia y saben que tenemos más en común de los que a ellos les gustaría, salvando el alma y poder creador, que a grandes rasgos es lo único que nos diferencia. Y como parte de ellos está en nosotros a través del implante reptil, nuestras debilidades son también las suyas. De ahí que se vean obligados a forzar y condicionar el libre albedrío, qué es la única parte que son incapaces de replicar o reproducir.

HASTA EL ÚLTIMO MOMENTO HAZ LO QUE SIENTAS DEBAS HACER


Somos capaces de tomar decisiones más allá de un hardware cerebral destinado a proteger el cuerpo a cualquier costa, y más allá de las decisiones programadas por el software del ego. Y si es necesario, somos capaces de sobrepasar estas dos limitaciones. Eso es lo que les rompe el dibujo por completo, porque ellos no tienen ese margen de maniobra, que sí tenemos nosotros gracias a que somos almas interceptadas y recibidas en un cuerpo y no meros contenedores.


Ese contenedor o avatar degradado, que es precisamente lo que ellos persiguen y pretenden de nosotros, para seguir manteniendo esa explotación animal de macro-ciudad, en la que los animales apenas pueden moverse y desarrollarse, salvo para ser sacrificados al final. Jamás ha sido tan cierto, eso de que no somos de aquí pero estamos aquí.

Y precisamente porque tenemos el control para pensar y crear, más allá del físico que nos rodea, tenemos la llave para poner a nuestro servicio un implante, del que no nos podemos librar porque va implícito en nosotros, pero cuya polaridad, porque tiene una polaridad muy marcada y negarlo sería la estupidez, en el sentido en el que nosotros elijamos en cada momento. Tanto como para tenerla en cuenta, cuando sea necesario para nuestra supervivencia, como para obviarla y pasar por encima de ella, cuando nos límite y nos aprisione.

Somos antihéroes en un mundo que ha dejado de creer en los hombres buenos.

Comentarios

  1. Fantástico artículo como siempre. Me gusta mucho el planteamiento y como está escrito. Gracias

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