ALMAS ACTIVADAS: LOS VERSOS SUELTOS PRIMORDIALES 🔥

Rover, wanderer, Nomad, vagabond
Call me what you will
Oh, but I'll take my time anywhere
Free to speak my mind anywhere
And I'll redefine anywhere
Anywhere I roam
Where I lay my head is home, yeah

― Wherever I May Roam, Metallica


Un sistema impotente ante la libertad individual, hace todo lo posible por restringirla para no poner en riesgo una estructura artificial, incapaz de mantenerse por sí misma, sin la colaboración necesaria de nuestro poder creador, condicionado bajo trampas tan obvias y otras veces sutiles, que la pregunta es ¿Qué a día de hoy no es una trampa arcóntica?

ERES TU PROPIA CREACIÓN


¿Quién te crees que eres? Esa es la primera pregunta que nos deberíamos hacer: una pregunta que a menudo se utiliza para bajar el nivel y quitar créditos hacia quién es cuestionada. De todos los cajones, clusters y divisiones creadas para encajarnos y encerrar nuestra mente en una celda bajo patrones artificiales, es la única pregunta que deberíamos responder para activarnos.


Una pregunta cuya respuesta, es el único recordatorio que merece ser recordado por manifestar lo esencial: almas activas y libres fuera de cualquier redil dentro del cuál nos quieran ubicar. Sin filas, sin barreras, sin orden ni concierto, patrón o comanda, somos versos sueltos y conscientes, cada uno en su ámbito. ¿Recuerdas estas palabras? No crees que lo eres, sabes que lo eres.

A menudo escuchamos una y otra vez, voces que tratan de hacernos creer que el mundo está mal, porque el ser humano es incapaz de gobernarse a sí mismo. No hay peor forma de atar la consciencia, que dejando entrar la idea de que somos malos por naturaleza. Una mentira tan aceptada por religiones, ideologías, políticas y enseñanzas, que demuestra ser un implante impuesto, que trata de limitarnos desde que ponemos un pie aquí.

Es el único punto, donde todas las religiones se ponen de acuerdo, una jaula mental diseñada para hacernos dependientes. ¿Quién te ha dicho antes que eres tu propia creación? ¿Por qué crees que esa idea no se propaga como la pólvora? Porque esa idea no son simples palabras, es una realidad. La realidad al descubierto más temida de todas: tú eres tu propio creador.

EVITANDO LA TRAMPA DEL EGO


¿Cuántas veces hemos luchado por tener la razón en una discusión? ¿Nos ha merecido la pena? ¿Qué ganamos con ello? Piensa qué nos impide avanzar y dime si esa trampa no ha sido también una de las ataduras más fuertes a la hora de avanzar: como persona, como profesional, como pareja, como amigo… deja que ese ego se disuelva, porque tu realidad no necesita ser compensada o autorizada por nadie.


Desde nuestra condición, y solo desde nuestra condición tal y como la manifestamos, disfrutamos o padecemos, tenemos en nosotros la respuesta a nuestra evolución. Ni necesitamos que vengan a salvarnos, ni a decirnos cómo ser mejores, ni a ponernos un collar de “bueno” o “malo”. Desde nuestra alma todas estas respuestas están dadas sin necesidad de pasar por la trampa de la dualidad.

Una dualidad diseñada para propagar confrontaciones, con los demás y con nosotros mismos, dentro y fuera, para generar división y por tanto, alimento energético para aquellos que sienten que la granja se les va de las manos. Nosotros somos más inteligentes más allá del blanco o negro, de la izquierda o la derecha.

Y por eso mismo, no nos alineamos en un bando. Por eso mismo tomamos las oportunidades cuando vienen, sin mirar la marca comercial. Porque estamos aquí, pero no somos de aquí, tomamos lo que nos sirve y desechamos lo que no. ¿O vamos a dejar que una insignia, unas siglas, una marca o una religión nos quite una sola oportunidad porque nos pidan aceptar un contrato?

AQUÍ NO SE FIRMA NADA


Te pedirán aceptar un código, te pedirán cumplir unas normas, te pedirán que te adhieras, que te afilies, que te apuntes, que confirmes y que aceptes ¿sabes por qué? Porque sin tu aceptación y sin que tu libre albedrío se pliegue a través de la voluntad, son absolutamente incapaces de mantener esta estructura artificial a la que ya conocemos como Matrix.


Te pedirán que aceptes una totalidad cuando tú solo quieres una parte, o te pedirán que aceptes una parte, para disfrutar de la totalidad. Te impondrán una baraja con pros y contras, pero nunca te dirán explícitamente: toma lo que te sirva y desecha lo que no. Ahí es donde sabrás que hay trampa. ¿Vivimos en sociedad? De momento sí, un contrato mínimo, estamos aquí… pero nada más.

Cada contrato y cada condicionado, esconde más ataduras y cables, que una red de pesca. Una red de pesca infinita que podemos no ya despreciar, sino ni siquiera hacer aprecio de la misma. El desprecio es la versión contrapuesta de la aceptación, una trampa dual, que nos hace olvidar que siempre, en insisto siempre, podemos ver las cosas desde más arriba.

Imagina la escena como si la estuvieras monitorizando desde un plano superior, siendo consciente de que estás jugando un personaje con las herramientas del cuerpo, de la mente, de la inteligencia, del instinto, de la intuición, y te darás cuenta que al final todo sale del mismo lugar y que no hay más diferencias o límites en el conocimiento, de las que te aceptes imponer.

DESTAPANDO LA INFORMACIÓN ÁLMICA


Cada vez que aprendemos algo, nos resuena por dentro y lo asimilamos ¿sabes qué quiere decir ese sentimiento? Esa información ya estaba allí y por eso concuerda contigo por eso la aceptas y la asimilas. Sabes que algo es verdad, en parte o en totalidad, cuando una parte dentro de ti se activa. Y esa parte de ti se activa, porque acabas de despertarla: con pistas, con aprendizaje, a través de una palabra, un amigo, una imagen… no hay límites para que tu alma se manifieste a través de todos los medios.


Huye de los caminos únicos de un solo sentido, no aceptes una porción de veneno a cambio de todo el pastel, no creas que todo es verdad inmutable porque hay tantas frecuencias como almas, y tantas almas como individuos, y tantos individuos como verdades. Eres un fractal primordial, un verso suelto, un alma libre que ha elegido tener una experiencia.

Una experiencia aceptada, como tantas otras que habrás aceptado sin tener un recuerdo presente. Si has podido entrar, porque es posible entrar, también es posible salir. Nadie salvo a tí corresponde esa decisión. Ninguna deuda por muy kármica que te la pinten tiene autoridad sobre tu alma, a menos que tú aceptes esa autoridad. Sabiendo esto ¿te vas a someter?

Este entorno en el que nos estamos manifestando ahora mismo, no es solo una cárcel. Si nos quedamos en esa idea, también estamos cerrando la vía de salida, y nuestra alma, o sea, nosotros mismos, estamos muy por encima del techo y los barrotes impuestos. Piensa en todas las expresiones del alma que eres capaz de manifestar sin el permiso de nadie: tu vocación está ahí, solamente ha de ser destapada.

Toma lo que te sirva y desecha lo que no.

Somos antihéroes en un mundo que ha dejado de creer en los hombres buenos.

Comentarios

  1. Cuando venimos a este mundo lo hacemos con una mente condicionada, llena de programas..., entonces, ¿existe realmente el libre albedrío?

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    1. El que tú te marques. Responsabilidad con uno mismo lo es todo.

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