NO HEMOS VENIDO AQUÍ A RECIBIR UN PREMIO 🕛

El "hombre del tanque", también apodado como "el rebelde desconocido", protagoniza la imagen que dio la vuelta al mundo sobre lo que ocurrió en Tiananmen.

Plaza de Tiananmen, Pekín junio de 1989


No hemos venido aquí para que nos den un premio. Creo que ya nos hemos dado cuenta de ello. Esto es un trabajo, una misión... llámalo como quieras, porque lo importante es que nos entendamos, por encima de las palabras que utilizamos, y que siempre nos limitan. ¿Sabes por qué no nos abren la puerta?

NO NECESITAMOS PUERTAS


Las almas libres elegimos donde queremos estar, dentro o fuera, sin que haya una barrera que lo delimite. Las puertas y las barreras, son una ilusión que somos libres de experimentar, y que elegimos aceptar o no. Esto ya lo sabíamos antes de venir. Dentro y fuera, también es expresión de dualidad. Y ya sabemos que la dualidad como tal, es una trampa.


Nuestra adaptación, es el desapego a todo aquello que suponga un sometimiento social, económico y emocional. Y lejos de ser fácil, cuando más aprieta el entorno, hemos de tener bien clara nuestra escala de prioridades. En los momentos de duda ¿Qué ponemos primero? Hablamos de nuestra vida tal y como la conocemos, hablamos de nuestro cuerpo cómo dispositivo receptor de onda, de aquello que entendemos como alma, y hablamos de nuestra supervivencia, condicionada a un sistema, que poco a poco va cerrando el cerco, a aquellos que no aceptamos en nosotros mismos, ni la invasión de nuestros cuerpos, ni el sometimiento de nuestra consciencia.

No hay otra forma de cambiar todo esto, sin una firme voluntad de no ceder, dando un ejemplo con nuestra propia vida y estando preparados, de la forma más serena y en paz posible, frente a todo lo que venga. No es fácil, pero ese es el trabajo. Muchos hemos superado la barrera de la presión social, que impone de facto medidas, que estrechan cada vez más la libertad del individuo, y que dibujan un régimen totalitario, que va más allá de nuestra percepción ordinaria.

Todo dentro de una operación multinivel, cuyo último objetivo, es sustraer del ser humano su esencia y libre albedrío, para convertir a la humanidad, en una gigantesca colmena, que dependa de un orden ajeno a nosotros, exógeno: una inteligencia artificial, que gestione esta granja desde una percepción no humana y desalmada.

EL COMPONENTE NO HUMANO


Muchos han utilizado su libre albedrío por última vez, al aceptar para sí y dentro de sí, un componente no humano, más allá de un transhumanismo cinematográfica y futurista. Este componente no humano, es el puente de entrada a un gobierno exógeno del cuerpo y mente, cedido sin tener plena conciencia de a lo que se estaban renunciando.


Esto se supone, que abriría una enorme deuda de karma, si el libre albedrío hubiera sido violado, pero ni tú ni yo, estamos dispuestos a quedarnos sentados esperando, para que este capital de deuda llamado karma, y fundado en la dualidad y en el engaño de la percepción, restablezca o no su equilibrio. En esta generación o en generaciones futuras, no tenemos la más mínima intención, de volver aquí a comprobarlo.

Muchos llamados conscientes, esperan una justicia épica que a nivel mundial o cósmico, restablezca el orden, tal y como debería ser expuesto de forma pública. Pero he aquí la trampa del ego, y por eso debo repetir, que no hemos venido aquí a que nos den un premio. Si no somos capaces de practicar el desapego, con todo aquello que es un enlace de sometimiento, de nuestro cuerpo, voluntad y consciencia, no habremos ganado esta guerra, en la única forma en la que podemos ganarla: a nivel individual.

Esto no va a tener un final de película, en la que nosotros llegamos a ver el final en nuestra generación. Pero estamos tan acostumbrados al final feliz cinematográfico en el que se hace justicia, que seguimos esperando un final a lo épico, olvidándonos que la vida real no es una película de Netflix.

NO ESPEREMOS UN FINAL FELIZ PÚBLICO Y TELEVISADO


Estamos en un punto de inflexión, en el que lo antiguo está tan próximo a lo nuevo, que se llegan a mezclar conceptos que no tienen cabida entre sí. Esta es la mejor forma de ver que ya el mundo se dividió en dos, pero no ahora… si no hace mucho más tiempo. Y cada uno coge la ruta que su consciencia y voluntad le da a entender, sin que ellos sea extrapolable al resto.


Hace poco hablé de la soledad del Uno y lo hice con plena consciencia de lo que estaba diciendo, porque el acompañamiento, los apoyos o la cobertura, no van a estar siempre ahí, y a la hora de la verdad muy probablemente estaremos solos. Esto tengo comprobado, que la gente no lo quiere oír, pero como fractales primordiales y almas individuales, la batalla no va a ser otra que dentro de uno mismo, en una prueba de supervivencia en un medio hostil, no ya tanto para el físico (que también), sino para lo que somos como humanidad.

Dejemos de esperar un final feliz televisado, en el que nos digan que ya todo está bien... porque nada va a estar bien, si no hemos tomado parte activa, en todo aquello que nos afecta en primera persona. La decisión final nos pertenece única y exclusivamente a nosotros, por más ayuda que estemos recibiendo por parte de aquellas personas, que se han comprometido consigo mismas y con los demás, a no dejar pasar una sola agresión contra la humanidad tanto en lo grande como en lo pequeño, tanto en lo social como en lo individual. El sí o el no lo tenemos solamente nosotros, y es en esa frontera de disrupción, donde tomaremos un camino u otro.

Si tenemos que vivir otra vida dentro de esta, en una forma en la que jamás antes nos habíamos planteado, ese momento está aquí ya. El momento de las renuncias al sometimiento, que lleva implícito un desapego, para el que no todos están preparados, pero que de darse, se va a dar porque ya lo estamos viendo. La verdadera pregunta es: hasta qué punto estamos dispuestos a cambiar en nosotros, para liberar ese poder creador que solo nosotros tenemos.

LA SEGURIDAD dE nuEstros actos ES LO QUE TRANSFORMA EL MEDIO


Si tienes claro que el concepto de seguridad, es algo que solamente va en uno mismo, y que no puedes hallar en el medio, mientras no seas tú mismo quien sostenga ese medio, lo entenderás. Esa transformación en el medio es posible, si somos capaces de dar los pasos adecuados dentro de nosotros mismos, para hacerla real y consistente. Este mundo está por construir y no nos lo vamos a encontrar hecho, si no damos los pasos necesarios, para establecer los cimientos que nacen desde el alma y no desde otro lugar.


Vivir más hacia dentro que hacia fuera, siendo conscientes de donde estamos y que nuestro cuerpo, sigue siendo el vehículo que tenemos para esta realidad, en esa ilusión de percepción, en la que no vemos más allá de nuestras narices. Nos cuesta darle más importancia a las razones del porqué hemos venido aquí, que al mero hecho de estar o sobrevivir humanamente hablando.

No nos van a dar un premio, ni vamos a salir victoriosos por televisión, recibiendo reconocimiento alguno por el trabajo bien hecho. No esperemos eso. Sería demasiado fácil comprar el alma de esta manera, en la consciencia a la que podemos acceder aquí. Piénsalo.

La victoria consiste, en que dentro de ti, tengas las cosas tan claras, que aunque todo se derrumbe a tu alrededor, permanezcas. Más allá de lo que veas o de lo que creas ver. La victoria también es abrir camino, para los que vienen detrás nuestro, para que puedan vivir en un mundo de pleno derecho, que jamás tendrán si hoy y ahora, no hacemos lo que tenemos que hacer. Es por eso que no podemos mirar hacia otro lado.

Y si caer en la dualidad de la confrontación, a veces es prácticamente inevitable, debemos estar bien seguros, que esto no es un tema de bandos y que lo que hagamos, o lo que dejemos de hacer, lo estamos haciendo desde dentro y no siguiendo colores, bandos o distintivos.

Si todos hemos venido al mundo de la misma manera, no debemos ser tan distintos los unos de los otros. Y aunque cada uno de nosotros tenga una procedencia distinta, la realidad es que estamos hoy, aquí y ahora, compartiendo escenario. Hemos entrado a este mundo por la misma pasarela, y no ha sido para verlo como un espectador.

Somos antihéroes en un mundo que ha dejado de creer en los hombres buenos.

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