YA NOS HEMOS VISTO ANTES EN ALGUNA PARTE🧭

To be is to be perceived. And so to know thyself is only possible through the eyes of the other. The nature of our immortal lives is in the consequences of our words and deeds that go on apportioning themselves throughout all time.

― Sonmi-451, Cloud Atlas


Hay caras que te recuerdan a otras caras, lugares que te suenan a otros lugares y sensaciones, que tienes tan ancladas, que ni siquiera recuerdas cuándo fue la primera vez que te sentiste así, o el porqué reaccionas de determinada manera, ante un determinado estímulo, que en apariencia no tendría que tener para ti mayor implicación.

PATRONES QUE SE REPITEN CÍCLICAMENTE


Cada vez me pasa más a menudo con las personas y los lugares. Sobre todo cuando me veo obligado a cambiar mi entorno habitual. Quizás sea simplemente que echo de menos a las personas, o mi mente busca de forma inconsciente, patrones de correspondencia entre lo que ya conozco, y lo nuevo, de forma que al asociar me sienta más seguro. No lo niego.


Pero si se tratara solamente de coincidencias o parentescos, no te estaría contando esto, porque digamos entraría dentro de lo normal, y no te estaría aportando algo que de verdad te hiciera pensar. Llegado el punto en el que algunas experiencias, lugares y personas, parecen más una transformación, o un corta y pega de fragmentos anteriores…

… no me queda más remedio, que plantearme muy seriamente y ya no solo a un nivel teórico, el que todo esto no sea más que un escenario, en el que a través de una simulación reconstruida a base de patrones que nos resulten familiares, estemos viviendo algo así como un show de Truman múltiple, en la que el contenido dejó de ser original hace tiempo.

Y pensando un poco, quizás esto tenga que ver más con nuestra capacidad creadora, aunque esta se encuentre restringida dentro de este entorno, que a que alguien nos esté poniendo un escenario acomodado a lo que conocemos, de forma que nos sintamos cómodos o mejor adaptados. Esto último suena demasiado happy... y como que no lo veo.

¿HASTA QUÉ PUNTO INFLUIMOS EN EL ENTORNO?


Me suena más a que somos nosotros mismos, los que construimos esos escenarios en base a patrones de semejanza de lo conocido, para hacer el entorno que nos rodea (no digo mundo, digo entorno con plena consciencia) más familiar acorde a la realidad que somos capaces de crear. Lo peor, es que no nos creemos que de verdad lo estamos haciendo.


Tan innegable es la esclavitud de la granja prisión, cómo nuestro libre albedrío. Y ese libre albedrío, aunque fuese solamente una simulación dentro de una programación, corresponde a un algoritmo, al que somos capaces de manipular a voluntad, dándole valores aleatorios a las variables que lo forman. Una cárcel llena de presos creadores, que no saben que lo son.

Pienso en la casa en la que me crié, en el colegio donde estudié, la universidad a la que fui, el último apartamento donde viví en Madrid, y en todos los lugares donde ahora veo esas mismas formas. Pienso también en personas, que parecen haber cambiado el rostro, y su parentesco conmigo, pero a la vez, encontrado a otras, que me evocan a ellas.

Así parece, como si no me hubiera ido. No son las mismas personas, ni los mismos lugares, aunque todo cambie, pero a la vez nada cambie, porque la sensación es la misma, o prácticamente igual. Por todo ello, parece que esta experiencia, ya ha sido escrita o pactada por nosotros mismos, ya que funciona como una narrativa que se desarrolla en ciclos.

LA NARRATIVA GLOBAL CONTRA EL PODER CREADOR DEL OBSERVADOR


Quizás no seamos dueños de la narrativa del entorno, pero sí lo somos de nuestros propios actos y decisiones, por lo que entonces todas esas semejanzas y esos patrones que se corresponden con lugares y personas conocidos, no pueden deberse a una casualidad. Si los resultados fueran aleatorios, no existirían tantas semejanzas. Quizás sea más cuestión del observador.


En cuanto a cómo percibe la realidad este observador: sí tantos lugares me suenan a lugares anteriores, no es que haya viajado poco y no salga del barrio, es que quizás soy yo el que moldeo mi percepción, para que la realidad sea la que yo quiero ver. El resultado depende del observador. Es como si dentro de la jaula, pudiera alterar el mobiliario.

Ahora cada uno de nosotros, puede pensar que es el protagonista de su escenario, y que cada uno transforma su pedazo de realidad, dentro de este entorno compartido. Porque si esto fuese así, la siguiente pregunta, sería ¿estamos solos? Si todo esto es un escenario y nosotros somos Truman, esto sería una experiencia para un solo personaje ¿verdad?

Igual es una forma más práctica de comprobar, que realmente y por mucho que nos cueste creerlo, todos somos uno. Y que somos fractales de experiencia individual, proyecciones de la misma fuente, que encerrados en ciclos continuos de experiencia, han renunciado a mantener su memoria, para venir aquí a realizar alguna tarea que consideraban pendiente.

LA BÚSQUEDA DE LA FELICIDAD ¿UNA DISTRACCIÓN?


Quizás tenemos mucho más en común con el otro, a quien no conocemos, más de lo que creemos y las almas más semejantes, las que hemos venido “en el mismo viaje” por así decirlo, nos sabemos encontrar y darnos fuerza en el momento adecuado… pero siempre de forma puntual, porque ese no es el objetivo del trabajo. No hemos venido a darnos palmaditas en la espalda entre los que nos caemos bien.


La búsqueda de la felicidad, es una trampa muy jodida bajo la cual, cualquier ser humano considera lícito caer, porque claro ¿Quién tiene derecho a decirte que no puede ser feliz? Lo primero que piensas, es en mandar a la mierda ese amargado… pero es que bajo esa premisa, nos prometen el caramelo como cebo, y para ganarlo, por ahí nos meten de todo.

Todo en función de alcanzar esa hipotética felicidad, que es la panacea, pero que a menos que tengas un alma comprada, dudo que puedas disfrutar al 100% humanamente hablando, ya que esas condiciones de privilegio, dentro de la tercera dimensión, no se ganan por así decirlo “trabajando”. La felicidad es y será siempre, una decisión consciente, no un estado.

Y si la felicidad no es un estado de consciencia, a menos que forme parte del contrato arcóntico firmado, mucho me temo que sí lo tienes todo demasiado fácil, es porque la recompensa prometida en algún momento, ha puesto un precio tal, a todo aquello que te importa, inclusive tú mismo. Nada es gratis y en esta tercera dimensión menos.

La búsqueda de la felicidad solamente es una distracción. Y si tuviésemos acceso a todos nuestros recuerdos, muy probablemente confirmaríamos esta afirmación.

Somos antihéroes en un mundo que ha dejado de creer en los hombres buenos.

Comentarios

  1. Cuando el pez cae en la red puede encontrar todo tipo de auto justificaciones para su nuevo estado, incluso el pescador puede sugerirle sutilmente que eso tiene un sentido o que está en la red por su propio deseo o que todo forma parte de un gran plan.El caso es que tendemos a pasar por alto lo más evidente que es el hecho en sí y tratar de encontrar sentido a una vida que ha surgido desde el olvido pero con unas reglas que nadie nacido ha podido disponer más que tras sutiles sugerencias desde ël otro lado".Vigilia y sueño.Hemos de llenar el tiempo de vida pero es obvio y más en stos tiempos "víricos" que ciertos estados anímicos no son del agrado de los poderes establecidos.Poderes establecidos desde la ignorancia y la obediencia.Esclavos por ignorancia.
    Por lo tanto la "liberación" no es más que ver al pescador y saber que sus discursos en el mundo son las excusas de la ignorancia y la comodidad que permite que el mundo compartido sea lo que es no por necesidad si no por adoctrinamiento.
    El mayor esclavo no es el que lleva cadenas sino el que no llevandolas no osa ni moverse porque le han dicho y ha crído que no debe y no puede hacerlo.

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