GANAR LA GUERRA SIN ÉPICA Y SIN EGO 🧭

Ataca al enemigo cuando no está preparado, y aparece cuando no te espera.

― Tzun Tzu, el arte de la guerra.


Si alguna vez has pensado en salvar el mundo, piensa primero en ti mismo y en aquellos a los que amas y que te rodean. Porque el mundo no es más que aquello de lo que eres capaz de percibir. Sin importar lo altruista que seas, el mundo que te rodea, no deja de ser una percepción exclusivamente tuya.

Me pregunto cuántas veces habremos querido salvar la situación, protegiendo al débil y salvando al inocente. Viéndonos a nosotros mismos, como la última frontera. Creo que no debe existir un pensamiento humano más noble que este.

NUESTRA FUERZA YA ESTÁ DENTRO


En lo que nos cabe y en lo que nos entra dentro del pensamiento, y en nuestra proyección en lo que mejor nos expresa a nosotros mismos, no creo que exista dentro del mundo que conocemos, un pensamiento más desinteresado que este: luchar por los demás que no pueden defenderse.


Si existe algo limpio y puro en nosotros, es no pensar solo en nosotros mismos y en querer ayudar a los demás, independientemente de cual sea el coste. Creo que por muy egoístas que seamos cada uno de nosotros, estaríamos dispuestos a salvar o ayudar a todos, aunque ello nos costará el más alto precio. Es algo que creo de verdad.

Y desde el fondo de mi alma, no creo que se trate de una imagen peliculera, porque más acertada o equivocada que sea esa imagen y esa idea, lo más grande que podemos hacer, es pensar no solo en nosotros, sino actuar en pro de aquellos que no pueden o no saben defenderse por sí mismos.

Si esto fuese solamente un problema de libertad y libre albedrío, ninguno de nosotros tendría la extrema necesidad de pensar en los demás. Si solamente pensamos en nosotros mismos, es probable que acertemos, pero ello no implica que existan más puntos en nuestra misión, de los que ocuparnos.

¿QUIÉN SINO NOSOTROS?


Porque de no ser así ¿para qué estamos aquí? Si acaso hemos creído que somos unos meros consumidores, pagadores de facturas e impuestos, más allá de lo que nuestra percepción, más que limitada percepción, nos permita ver y oír ¿acaso no nos merecemos la oportunidad de ser mejores? ¿no queremos ser nuestra mejor versión?


Quién sino nosotros, somos capaces de darnos la oportunidad de hacer algo realmente útil, por todas aquellas personas que amamos y que nos importan, más allá de la imagen que tengamos de nosotros mismos. La oportunidad de brillar la tenemos al alcance de la mano, pero ese brillar ¿crees que implica ser protagonista y obtener reconocimiento?

Siempre tendré en la cabeza la imagen de Superman. Sé que muchos no lo percibirán igual que yo, pero quién si no aparte de nosotros, podemos ser ese Superman qué es capaz de apartar un pensamiento egoísta, para actuar protegiendo al resto, sabiendo que es consciente de su poder. ¿Somos conscientes de nuestro poder?

Porque quizás ese sea el problema: no que tengamos la fantasía del ego de creernos Superman, sino que seamos capaces de actuar por aquellos que no pueden o no saben defenderse, y que sin la necesidad de estar dotados de poderes especiales, sabiendo que podemos hacer algo, nos quedemos sentados y parados esperando a ver qué pasa.

NO NECESITAMOS PERMISO PARA ACTUAR


Mucho me temo que no necesitamos tener superpoderes, para ser capaces de actuar. Y mucho me temo también, que nos quedamos esperando, a recibir una señal de salida, que no tiene por que llegar. Porque realmente solo depende de que decidamos actuar. Y parece que estamos esperando autorización para actuar.


Es como si estuviéramos esperando un permiso especial, para hacer aquello en lo que llevamos toda la vida pensando, y que ha significado para nosotros nuestra verdadera vocación. Esa vocación y esa intención, que no hemos llegado a sacar, por miedo a no estar seguros de si sería útil o aceptada, o porque no hemos sido capaces de vivir de esa vocación.

Dicho de una manera sencilla, parece que seguimos esperando esa situación ideal para actuar por nosotros, y por todas aquellas personas que nos importan de verdad ¿De verdad necesitamos ese escenario perfecto, esa carta blanca, o esa señal de salida para defender todo aquello que nos importa?

¿De verdad creemos que si nos sentimos responsables de la situación, vendrá alguien por encima de nosotros a salvarla? Y si fuera este el caso, ¿Por qué nos vemos en el centro de esta épica? No voy a negar en ningún momento, que esto pueda ser un pensamiento egoísta y una fantasía del ego. No lo puedo negar porque es una trampa mental implícita en nuestra forma de percibir el mundo.

¿NOS ESTAMOS PONIENDO EXCUSAS?


Aun actuando bajo el patrón de diseño de la mente del predador, aunque así fuera ¿por qué nos quedamos esperando a que venga alguien de fuera y nos salve? Si en nuestra fantasía mental, nos vemos a nosotros mismos como ese héroe ¿Qué nos falta para terminar ese trabajo? ¿Cuáles son las excusas que nos estamos poniendo?


Porque si el miedo no se pesa en kilos, el valor tampoco. Y no hay superpoder más grande que el libre albedrío y la voluntad humana, que nos permite actuar independientemente de que todo esté a la contra. Porque como humanos afortunadamente, somos capaces de funcionar al margen de la lógica y la inteligencia. Es una decisión.

Y digo afortunadamente, porque si esperamos ser inteligentes en todo momento, y convertir esta guerra en una partida de ajedrez, jamás realizaremos movimiento alguno, si antes no ha movido el contrario. Y el contrario cuando mueve, mueve haciendo el daño que sin medida, no se ha planteado en momento alguno, dejar de hacer para salirse por la suya.

Si esperas estar preparado para una batalla real al 100%, he de decirte que muy probablemente jamás estarás, o mejor dicho jamás te sentirás preparado para lo que has de enfrentarte. Pero independientemente quieras o no, aunque evites la guerra, ésta llegará a tu puerta. No es algo que me haya inventado yo en un momento de lucidez, no tienes más que vivir tu vida, para darte cuenta que aunque evites la batalla, la guerra viene a por ti.

Somos antihéroes en un mundo que ha dejado de creer en los hombres buenos.

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