CLICAR “BOTÓN DERECHO + VER CÓDIGO” EN NUESTRA REALIDAD 🖱

Los desarrollos científicos siempre pueden hacerse lógicos y racionales con suficiente retrospectiva. Sin embargo, es asombroso lo nublada que se ve la bola de cristal de antemano. Todos llevamos tales prejuicios intelectuales y cometemos errores tan inexplicables, que es asombroso que se haya logrado algún progreso.

― Richard E. Bellman, Matemático aplicado.


Siendo consciente del rechazo y las dudas que provoca, poner en cuestión la naturaleza de la realidad tal y como la percibimos, porque parece que no hay más camino de entendimiento o mejor dicho, de verificación, que referenciar todo en bases oficiales, he querido empezar con esta cita de Bellman. En breve sabrás por qué.

QUEREMOS PATRONES DE CERTEZA QUE NO EXISTEN


Richard E. Bellman, padre de la programación dinámica lo dejó claro, de forma que seamos conscientes de que este matemático pone manifiesto estos mismos prejuicios, que no solo son un bache para el avance de la ciencia, sino de la propia humanidad. Ni siquiera los grandes científicos, tienen esa certeza que nuestra ignorancia reclama.


Queremos que todo lo que nos cuenten sea verdad, y no solo eso, sino que queremos garantías y pruebas de que lo que nos dicen es así. Y lo cierto es, que cuanto más estudias y aprendes más cosas, en el medio-largo plazo, te vas sintiendo mucho más ignorante acerca de todo lo que nos queda por saber. Claro, eso… haciendo un esfuerzo.

Nuestras limitaciones nos impiden hacer algo más que exigir sin aplicar esfuerzo. Y señalamos con el dedo, si nos dicen algo que no nos gusta, o que no entendemos sin ni siquiera pretender hacer ese esfuerzo de entender o comprender. Normalmente no dejamos ni siquiera terminar el discurso antes de emitir un juicio, aunque este sea solo con la mente.

La ignorancia nos vuelve cómodos e impacientes, nos acostumbra a creernos con derecho a saber sin hacer esfuerzo, o que todo el conocimiento científico es certeza pura, y que ha de sernos entregado en bandeja de plata. Ni siquiera sabemos con certeza, las propiedades del espacio dentro de estas tres dimensiones, o la composición última de la materia.

QUÉ INFORMACIÓN OBTENEMOS DEL ENTORNO


Reducir la realidad a lo que percibimos con nuestros cinco sentidos, es ponerle un marco y un pedestal, al prejuicio más humano de todos a la hora de aprender, o mejor dicho, de estar abierto a aprender: la deriva del ego, el creer que lo sabemos todo. Ha de haber alguna manera de poder hacer algo parecido a “clic botón derecho” y ver código.


Y dudo mucho, que no tengamos la capacidad de poder hacerlo, simplemente no hemos encontrado la forma de poder ver el código de nuestra realidad sea cual sea. Si lo podemos hacer en cualquier landing de cualquier página web, para ver cómo está formada por detrás, también lo podemos hacer en nuestro entorno. 

No somos capaces de escribir nuestro propio código de programación. Esa facultad de ver código, la tendrá el arquitecto de nuestra realidad o demiurgo, el que ha desarrollado el entorno y tiene privilegios de administrador. Podemos clonar, pero solamente trabajando con material biológico original, nunca una clonación o una creación genética desde cero. 

Si hablamos del éter, parece que sigamos hablando de ciencia ficción, cuando quizás la única razón por la que se ha apartado este concepto de la ciencia oficial, es porque resultaba ser una fuente de energía que podría canalizarse hacia la tecnología de igual manera que el Wi-Fi A los dispositivos. En cambio, tenemos que pagar la factura.

NUESTRO AVATAR FÍSICO ES TRADUCTOR DE CÓDIGO


Damos por hecho que la realidad es como la codificamos, pero si pudiésemos medir más allá de lo que percibimos con nuestros cinco sentidos, nos daríamos cuenta que la banda de frecuencia que manejamos y nuestro ancho del espectro es muy limitado. Aún así nuestro cuerpo cumple su función, en base a unas pautas de soporte vital.


Si el principio holográfico de la realidad se termina consolidando, o se termina probando, entonces ya podremos estar seguros de que la fisicalidad, simplemente es una percepción y que por eso la materia como tal no es tal. Y por ello, se descubre siempre una partícula más pequeña, detrás de una partícula más pequeña.

Nuestro cuerpo decodifica la realidad a través de cinco sentidos, traducimos información sin ser conscientes del proceso, sin ni siquiera conocer nuestro propio código en un plano consciente. Utilizamos este avatar, pero en otras condiciones de presión, temperatura y química orgánica, u otras dimensiones tendríamos otro diseño y adaptación.

Nunca tendríamos una certeza definitiva, es por eso que más que perseguir la seguridad de la materia que no es tal, la clave debe estar en el código de programación, o lenguaje de programación de la realidad, independientemente de cuáles sean sus condiciones. Esas condiciones pueden definirse una vez creado un entorno, cómo hace un desarrollador.

LA BIDIRECCIONALIDAD ENTRE REALIDADES 


La razón por la cual este código debe ser el mismo, entre entornos o dimensiones, es porque podemos afectar unas realidades a las otras. Si se ha empleado un mismo lenguaje en dos entornos distintos o dos objetos distintos, pueden comunicarse y afectarse uno al otro. Esta propiedad de la naturaleza de la realidad, vendría recogida hasta en la Biblia. 


En el Nuevo Testamento tenemos un ejemplo muy claro, de lo que significa esta bidireccionalidad. En Mateo 16: 19, Jesús ya veía venir a los que en un futuro querrán apropiarse de su mensaje, y previene contra la doctrina de los fariseos, dándole a Pedro la clave práctica en cuanto a la bidireccionalidad entre realidades:

Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos, y todo lo que ates en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desates en la tierra será desatado en los cielos

Lo que sucede aquí tiene reflejo en otras bandas de frecuencia, para otros tramos del espectro, y de igual manera lo que vemos en nuestra realidad, es el reflejo de los eventos que ocurren en otras bandas de frecuencia en las que no tenemos percepción. Cuando Máximo nos soltó aquello de: Lo que hacemos en la vida tiene su eco en la eternidad, a lo mejor nos estaba diciendo la verdad.

Somos antihéroes en un mundo que ha dejado de creer en los hombres buenos.

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